Blanqueamiento

El blanqueamiento dental es un tratamiento capaz de conseguir el aclarado de nuestros dientes, permitiendo obtener una sonrisa más joven y atractiva, mejorando a su vez nuestra propia autoestima. Tanto es así que, según una encuesta de la Academia Americana de Odontología Cosmética (AACD), más del 92% de los adultos norteamericanos consideran que una sonrisa atractiva constituye un recurso social importante.

Para lograrlo, es indispensable conocer la causa o causas de que nuestros dientes no sean del color que deseamos. Los factores son variados: la falta de higiene, el consumo de tabaco o de alimentos con alto contenido en pigmentos, el tratamiento antibiótico en edades de desarrollo o el envejecimiento, entre otros. Con el estudio de la causa que provoca la decoloración de nuestros dientes, podremos escoger entre el amplio abanico de posibilidades de tratamiento que existen.

Hay dos tipos de blanqueamiento: el externo y el interno.

El blanqueamiento externo se puede realizar en clínica o bien en mantenimiento ambulatorio. En el caso de la clínica, apostamos por la última tecnología: el láser de diodo. Se trata de aplicar un gel sobre el diente o dientes a blanquear y activarlo con la luz láser para favorecer su eficacia. Éste permite ofrecer una solución rápida y eficaz: es un tratamiento indoloro que se puede realizar con una sola sesión de más o menos una hora de duración.

En el tratamiento ambulatorio, por su parte, se dan un tipo de férulas al paciente para que él mismo se aplique un determinado producto durante ciertas horas en determinados días, en función del caso. Dichas sustancias sólo deben ser usadas bajo prescripción médica y siguiendo estrictamente las indicaciones de tu odontólogo.

Por otro lado, el blanqueamiento interno se usa en exclusiva en los dientes que tienen endodoncias realizadas. Consiste en poner el producto blanqueador directamente dentro del diente, obteniéndose unos resultados muy satisfactorios para los pacientes en la mejora y aclarado de sus dientes.

El efecto secundario descrito con más frecuencia es la sensibilidad dentaria. Sin embargo, con un buen estudio previo, un control post-operatorio por parte del profesional y la aplicación de productos como el flúor o el láser, ésta no debería conllevar ningún problema grave.

Hay que tener en consideración que, para realizar este tipo de tratamientos, el paciente deberá contar con un estado de perfecta salud oral, es decir, libre de caries y sarro. En este caso, se podría realizar una limpieza convencional previa al blanqueamiento. Así mismo, es importante conocer que los empastes que ya se tengan no cambiarán de color, por lo que puede resultar necesario cambiarlos posteriormente para igualar el color respecto al blanqueamiento practicado.

Finalmente, es posible concluir que combinando este tipo de técnicas y evitando otro tipo de productos comercializados no recomendados por un odontólogo, podemos conseguir un resultado excelente para que los pacientes tengan una sonrisa deslumbrante.

  1. Buenisimo post. Gracias por aportarlo…Espero màs…

    Saludos

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